domingo, 11 de agosto de 2013

"Cuando se ama de verdad, el tiempo no existe".

Este verano esta siendo poco fecundo en cuanto a mis aportaciones al blog, pero entre el desmedido calor, que merma mi inspiración considerablemente, y lo atareado que he estado las últimas semanas por razones académicas y demás índole, no me he sentado a escribir sobre algún tema que quisiera compartir con todos vosotros, y eso que han habido muchos...
En esta ocasión vuelvo al mundo de las letras, que ya sabéis es mi gran pasión, y lo hago para comentar una novela que acabé de leer hace unos días y me ha cautivado bastante y, que para más inri, destila sentimientos en toda su extensión. La obra en cuestión se titula "Los amantes de Gibraltar" y su autora es la novelista norteamericana Joan Brady, conocida ampliamente por la celebérrima "Dios vuelve en una Harley", novela de culto y gran trascendencia en la denominada literatura " espiritual" o de "autoayuda".
"Los amantes de Gibraltar" es una novela de corta extensión ( no alcanza las 200 páginas), pero de una gran profundidad emocional, que relata la anodina existencia de Margaret Durán, una escritora "free lance", que sobrevive de sus colaboraciones con diversos medios escritos, al mismo tiempo que consume sus días en una espiral de monotonía y cierto hastío, a pesar de reafirmarse en su convicción de llevar una vida relativamente satisfactoria de mujer soltera e independiente, pero tras la cual se esconde un gran vacío, especialmente en lo referente a su vida sentimental.
No obstante, el personaje de Margaret verá alterado notoriamente su camino vital ante la realización de un reportaje para una de las revistas con las que colabora y que versa sobre un monumento, una cruz para ser más exactos, construida en un lugar llamado Monte Soledad, que se erigió como símbolo memorístico de todos aquellos que cayeron en los diferentes conflictos armados en los que participó Estados Unidos desde la Primera Guerra Mundial.
Es desde ese momento que Margaret emprenderá un viaje iniciático que le servirá para descubrir no solamente el trasfondo que rodea a el citado monumento, sino también el auténtico significado de su existencia, y con ella, el resurgir del Amor Verdadero.
Lo más curioso en la construcción de la estructura narrativa, a mi juicio, es que la historia arranca con la desaparición de la escritora, lo cual la convierte en un principio en un personaje "fantasma" y puede hacer pensar en que será un ente secundario, del que se hablará constantemente, pero sin un protagonismo acentuado, lo cual dista mucho de la realidad, pues la figura de Margaret Durán es la esencia de la novela, sin que haya duda alguna sobre ello. Asimismo, con este punto de partida, iremos conociendo la infancia y luego el desarrollo personal y profesional de la escritora, que servirán para explicar su tan peculiar personalidad.
Definir el género de la novela puede resultar sencillo, pues muchos la catalogarían como una obra de tintes "espirituales" o " fantásticos", lo cual es cierto, pero yo la definiría más bien, en mi humilde opinión, como una historia de corte sentimental y de esperanza, pues al fin y al cabo los Sentimientos están presentes en todo el libro, además de que nos deja entrever que al final del camino, sino hay esperanza, no hay nada...

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