martes, 3 de diciembre de 2013

Un maestro que nunca deja de sorprender: el retorno de Arturo Pérez-Reverte por la puerta grande.

Entramos ya en la recta final del año, cuando las calles se ven  repletas de los adornos y luces navideños y de un gentío descomunal, comenzando su pulular por las tiendas y grandes superficies comerciales en búsqueda de los regalos que realizarán a sus seres queridos o a ellos mismos, algo tan distintivo en estas fechas que estamos alcanzando. Por eso, creo que un buen obsequio que siempre se puede hacer es un libro, pero claro, todos nos preguntaremos ¿qué libro puedo comprar ante la grandísima oferta editorial que tenemos en el mercado? La respuesta, sin duda alguna, es harto complicada y desde luego viene sujeta al criterio de quien efectúa la compra y los intereses o gustos del destinatario/ a del presente.
En mi caso particular,siempre tendré un verdadero problema porque, como buen amante de la literatura, mi rango de intereses es muy extenso, por lo cual siempre vacilaré sobre qué obra elegir o no, y si debo escoger alguna para otra persona, aún más compleja se tornará la situación, dado que por una parte estarán mis preferencias, y por otra las de la persona que será la propietaria final del libro, así que muchas veces se establece una especie de lucha entre ambas fuerzas, que no siempre acaba de forma justa y equilibrada...
Como no voy a hacer un ensayo sobre este tema y tampoco quiero aburriros con mis constantes elucubraciones mentales, quiero aprovechar este post para comentaros una novela que acabé de leer ayer y creo podría ser una buena adquisición para estas fechas, ya sea como auto regalo o para agasajar a alguno de nuestros amigos o familiares, eso ya corre a cuenta vuestra. Se trata de la novela "El francotirador paciente", última obra del escritor Arturo Pérez-Reverte, que salió al mercado hace apenas una semana de manos de la editorial Alfaguara.
En esta ocasión, Pérez-Reverte nos traslada al mundo de la calle y del arte que en ella se gesta: el Grafiti. 
Así, la historia arranca cuando a una especialista en arte urbano, de nombre Alejandra Varela, se le encomienda una de las tareas más complicadas, por no decir la máxima, de su trayectoria profesional: la búsqueda y localización del artista callejero más respetado y talentoso del panorama nacional, de quien solamente se conoce su nombre de guerra, "Sniper", puesto que su carácter escurridizo y hermético ha hecho de él un personaje de culto, y en su dilatada experiencia en el mundo de la "escritura" callejera no sólo ha logrado preservar su anonimato, sino ganarse el respeto y obediencia de muchos de sus compañeros de faenas. 
En esta aventura la especialista no lo va a tener nada fácil, ya que además de la dificultad de rastrear el paradero del mencionado artista callejero, tendrá que lidiar con otros oscuros personajes que siguen sus pasos y tratan de llegar, no importa los métodos utilizados para ello, al mismo objetivo que ella, aunque por motivos muy distintos, estableciéndose así una especie de "juego del gato y el ratón" que muchas veces nos hará dudar de quién es la presa y quién el cazador...
La novela está estructurada en nueve capítulos, aunque les precede una corta introducción que sirve al lector para situarse y familiarizarse con ese "ser" enigmático, casi fantasmagórico que es el grafitero "Sniper", pero que a pesar de no estar de forma explícita en la mayoría de la historia, es sin lugar a dudas, a mi juicio, el personaje central sobre el que gira el resto, inclusive la propia narradora y supuesta coprotagonista Alejandra Varela.
En " El francotirador paciente" el escritor murciano vuelve a hacer gala de su maestría narrativa y en únicamente trescientas páginas, ha sido capaz de crear una trama sugerente, adictiva,como a las que nos tiene acostumbrados, al mismo tiempo que nos acerca a un mundo del que poco se sabe, para ser exactos, como es el arte callejero.De esta forma, y gracias a su minuciosa labor de investigación, somos conocedores de lo que se oculta detrás de este arte urbano, que tan criticado y perseguido ha sido desde sus mismísimos comienzos, catalogándolo como un refugio de parias, de seres marginados y nada cívicos, aunque esto es una cuestión que no me toca a mi dirimir, pues cada uno tiene que sacar sus propias conclusiones...
Con respecto a la temática, diría que se presenta como un thriller, pero con un fuerte componente psicológico, pues la astucia y la inteligencia son aspectos claves en las características personales de los personajes, en especial de Alejandra y de "Sniper", que someten al lector a auténticos combates de intelecto y fortaleza mental, desde mi punto de vista. A nivel secundario, creo que la novela toca otro tema también importante y que el autor describe muy bien, como es el mundo del arte, y en concreto, la contraposición entre el arte estándar, el supuestamente "oficial", que se exhibe en los museos y galerías de todo el mundo, y el clandestino y verdaderamente "transgresor" a efectos del protagonista, del cual es un magnífico referente.
No quiero acabar esta reseña sin remarcar y elogiar la excelente ambientación que hace el autor de los diferentes escenarios en los que tiene lugar la acción, comenzando por el Madrid de principios de los noventa del pasado siglo y terminando en la Italia del presente año, tras hacer un recorrido por ciudades tan hermosas como Lisboa, Verona o Nápoles; en fin, una odisea en la que acompañar a la infatigable Alejandra Varela.
Deseo que tras esta "crítica" al menos tengáis en mente el echar un vistazo al libro y si sobre todo queréis vivir unos momentos no sólo de disfrute, sino también de sorpresa, os decidáis por él, al menos tendréis un motivo más para pasar estas fiestas.




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